Por qué la pérdida de oído afecta a la cognición

El tratamiento de la sordera es vital para mejorar el cerebro


La incidencia de la pérdida acústica está directamente asociada al envejecimiento. La pérdida de audición leve, es decir, de 25 decibelios, afecta aproximadamente al 29% de las personas que tienen entre 60 y 69 años. Como el cerebro está menos estimulado, existe mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve.

Por qué la pérdida de oído afecta a la cognición

Perder 25 decibelios de audición supone tener complicaciones para detectar el ruido que producen los papeles, por ejemplo. Además, comienzan a tener serias dificultades para comprender los sonidos y el significado de las palabras. Las complicaciones son todavía mayores cuando el entorno es ruidoso.
 

Aislamiento social, riesgo para el cerebro

Cerca del 10 por ciento de las personas mayores de 60 años tiene un deterioro auditivo moderado o grave, es decir, mayor del 40 por ciento. Estas personas apenas pueden seguir las conversaciones de los demás. Asimismo, dejan de asistir al cine o al teatro y tampoco pueden ver la televisión al mismo tiempo que los demás porque necesitan elevar mucho el volumen.

Todas estas circunstancias producen un aislamiento social en la persona afectada que perjudica el envejecimiento del cerebro y puede acelerar el deterioro cognitivo incluso a corto plazo, y mucho más con el paso del tiempo.

 

Gasto extra del cerebro para entender

Es muy posible que los problemas auditivos obliguen al cerebro a esforzarse más para recibir los sonidos y comprender su significado. Ese gasto de energía extra afecta de forma negativa al cerebro, y puede tener consecuencias negativas en el desarrollo del pensamiento y la memoria.

La pérdida de la memoria y el deterioro cognitivo podrían aumentar, según diversas investigaciones, cuando el cerebro está obligado a hacer un esfuerzo adicional para interpretar los sonidos que recibe con dificultad. De hecho, los resultados negativos ya se observan a los tres años en el caso de la pérdida de memoria, y a los siete años cuando se produce un deterioro cognitivo.

Las personas con pérdida auditiva sufren una merma de sus habilidades cognitivas cerca de un 40% más rápido que aquellas que oyen sin dificultad. Los estudios relacionan directamente esa disminución de la función cerebral con el nivel de audición.
Deterioro cognitivo: gasto extra del cerebro para entender

 

En consecuencia, las personas que emplean un audífono obtienen mejores resultados en las pruebas. Estos dispositivos podrían contribuir a reducir los olvidos y también la confusión que se produce por la pérdida auditiva, tanto moderada como grave.

En definitiva, corregir los problemas de audición supone una mejora en la evolución cognitiva. En cualquier caso, debe quedar claro que una persona que sufre sordera asociada a la edad no significa, en absoluto, que de forma ineludible vaya a desarrollar problemas cognitivos o demencia, sino que se trata de uno más de los factores de riesgo. En el caso de comenzar a sufrir problemas de oído, es muy importante acudir al médico.

Eva Fariña