El estado de ánimo afecta al funcionamiento de la memoria

Los recuerdos fluyen en sintonía con las emociones que sentimos

La memoria es el proceso neurocognitivo que permite registrar, codificar, consolidar, almacenar, acceder y recuperar la información. En su funcionamiento influyen elementos fisiológicos: por ejemplo, una lesión en el hipocampo puede alterar la capacidad para crear nuevos recuerdos. También hay elementos químicos en juego: el déficit del neurotransmisor acetilcolina puede aumentar el riesgo de padecer alzhéimer. Y además tiene un gran impacto en la memoria el estado emocional de la persona.
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Emoción, estado de ánimo y memoria

Cuando una emoción se prolonga en el tiempo se convierte en un estado de ánimo e influye en la toma de decisiones, ya sea la elección de la persona con la que compartir el resto de la vida o cortarse el pelo de forma diferente, e incluso altera las funciones cerebrales. Los expertos llevan tiempo estudiando cómo afecta a nuestro cerebro desde distintos enfoques, desde la psicología cognitiva del siglo XX hasta la más actual apuesta por la neuropsicología.

El profesor de la Facultad de Psicología de la UNED José Antonio Ruiz-Caballero afirma que el estado de ánimo de la persona tiene “un efecto muy potente, sobre todo en la memoria”, y en esta dirección se han dirigido los principales estudios. En concreto, las investigaciones se han centrado hasta ahora en ver cómo alteran la memoria dos estados tan habituales -y extremos- como la depresión y la ansiedad.
 

Depresión: altera la recuperación de recuerdos


Depresión: altera la recuperación de recuerdos


Los pacientes con depresión suelen quejarse de dificultad para concentrarse y de olvidos, al tiempo que son recurrentes los recuerdos de situaciones dolorosas y negativas. A finales de los años 70 y principios de los 80 surgieron varios modelos que relacionaban depresión con la memoria, aunque de forma diferente. Los más conocidos son el de Bower y el de Beck, que indican que se ven afectadas las tres etapas del proceso de memoria: registro-codificación, almacenamiento-mantenimiento y recuperación.

El modelo que propugnó Aaron Beck de que cada persona tiene unos filtros mentales -llamados esquemas- que utiliza en cada situación; así, si sobresalen los esquemas relacionados con el dinero, esa persona intentará incrementar sus ingresos
 

Recuerdos según nuestro estado de ánimo

Cuando una persona está depresiva se activan las estructuras cognitivas que contienen información de la pérdida y el fracaso e influyen en la manera en que la persona procesa la información de su entorno, lo que supone que la información negativa se procesa y se recupera más fácilmente, mientras que la positiva tiende a ser olvidada y cuesta más recuperar los recuerdos positivos.
  • Persona feliz, recuerdos felices

    De esta forma, cuando una persona está feliz tiende a recordar mejor aquella información asociada a la felicidad guardada en su memoria y, si está deprimida, será más fácil que esté rememorando en su cabeza los momentos tristes del pasado.

    En la misma línea, el investigador Gordon H. Bower afirmaba que cada una de las emociones está representada por un nodo dentro de una red cognitiva. La activación de uno de esos nodos llevaría a los recuerdos que están asociados a dicha emoción. Es decir, si estás eufórico llegas mejor a los recuerdos y las vivencias que se archivaron en tu memoria estando eufórico.
  • Depresión, recuerdos negativos

    Cuando se está un estado de ánimo depresivo se recuperas más fácilmente la información negativa almacenada en la memoria, lo que potencia el estado de depresión y se retroalimenta la recuperación de los recuerdos más oscuros. Esto dificulta que la persona pueda salir de ese estado. Beck lo expresaba como una tríada cognitiva, con un concepto negativo de uno mismo (“las cosas van a peor porque yo no valgo nada”), concepto negativo del futuro (“haga lo que haga, saldrá mal”) y una interpretación negativa de la experiencia (“nunca he sido feliz y siempre me han sucedido cosas malas”).

Sara Borondo