Memoria: dormir más para recordar mejor

Durante el sueño nuestro cerebro consolida los recuerdos

 
Los problemas para conciliar el sueño pueden ser una alerta a la hora de diagnosticar con antelación determinadas enfermedades neurodegenerativas. Durante el descanso nocturno nuestro cerebro selecciona qué recuerdos se quedan para siempre y cuáles se olvidan. Las investigaciones más recientes indican que el sueño tiene una función clave en el desarrollo de la memoria y el aprendizaje. Además, está demostrado que cuando dormimos las horas necesarias, el cerebro está mucho más alerta y se producen menos distracciones.
Memoria: dormir más para recordar mejor
 

Respetar el sueño es una de las principales recomendaciones que nos hacen los expertos para prevenir la pérdida de la memoria y el deterioro cognitivo. Todos sabemos que el día que dormimos menos también nos cuesta más prestar atención a nuestro entorno y concentrarnos en nuestros pensamientos. Un buen sueño facilita los procesos de consolidación de la memoria, la formación de nuevos recuerdos, su almacenamiento y su recuperación. Por el contrario, dormir menos horas de las necesarias puede potenciar los fallos de memoria, aparte del cansancio, la somnolencia y otras consecuencias físicas que notamos durante el resto del día.

Expertos en Neuropsicología defienden que el sueño también tiene un efecto beneficioso inmediato y directo sobre el estado de ánimo y las funciones intelectuales. Asimismo, cuando dormimos bien nuestro cuerpo crea nuevas conexiones neuronales que pueden proteger al cerebro ante complicaciones futuras, como la aparición de síntomas de la enfermedad de alzhéimer. Por tanto, el sueño tiene efectos positivos a corto y largo plazo.

 

Interacción entre las fases del sueño y la memoria

En el estudio del sueño, por una parte, y de la memoria, por otra, se han distinguido varias fases que podrían estar relacionadas entre sí. El sueño profundo (NREM) se produce durante la primera parte de la noche (las primeras cuatro horas, aproximadamente) y está vinculado con el fortalecimiento de la memoria explícita relacionada con el conocimiento.

La segunda fase del sueño (REM) se asocia con la vigilia, y es una etapa de transición que se relaciona con el fortalecimiento de la memoria implícita relativa a las habilidades. En función de la calidad del sueño que tengamos, es probable que reforcemos uno u otro tipo de memoria.
 

Interacción entre las fases del sueño y la memoria
Los científicos han descubierto que durante el sueño se producen en nuestro cerebro interacciones neurofisiológicas complejas entre diferentes estructuras cerebrales. Dichas interacciones están relacionadas con las dos fases del sueño y, por tanto, también con el fortalecimiento de la memoria. Los investigadores, sin embargo, no saben a ciencia cierta cuál es la relación exacta a nivel neurofisiológico y bioquímico...

Según las conclusiones de un estudio realizado en 2013 por el Instituto de Investigación Médica de Bellvitge (Idibell), el cerebro procesa durante el sueño toda la información que captamos durante el día, y decide cuál es la que recordamos y cuál olvidamos. Este proceso selectivo es fundamental a la hora de fijar en nuestra memoria la información recibida.
 

La función del hipocampo

En el estudio del sueño, por una parte, y de la memoria, por otra, se han distinguido varias fases que podrían estar relacionadas entre sí. El sueño profundo (NREM) se produce durante la primera parte de la noche (las primeras cuatro horas, aproximadamente) y está vinculado con el fortalecimiento de la memoria explícita relacionada con el conocimiento.

La segunda fase del sueño (REM) se asocia con la vigilia, y es una etapa de transición que se relaciona con el fortalecimiento de la memoria implícita relativa a las habilidades. En función de la calidad del sueño que tengamos, es probable que reforcemos uno u otro tipo de memoria.
 

Diversas patologías afectan de forma directa a esta zona del cerebro, como la enfermedad de alzhéimer. En esta patología, el hipocampo se ve afectado y provoca una pérdida irreparable de neuronas. Los neurólogos aseguran que, en general, el envejecimiento acarrea una disminución del funcionamiento del hipocampo. Por eso muchos pacientes con demencia senil y otras enfermedades neurodegenerativas tienen problemas para recordar lo que hicieron apenas unas horas antes, mientras que siguen recordando con todo detalle anécdotas de su infancia, por ejemplo.

 
Eva Fariña