Memoria: claves cerebrales para aprender y recordar

Las conexiones neuronales son la base del aprendizaje

 
¿Qué es la memoria? ¿Cómo funciona? ¿Qué podemos hacer para conservarla? ¿Por qué la llegamos a perder?

El catedrático de Psicobiología Ignacio Morgado, investigador y experto en la memoria, desvela muchas de sus claves y secretos en su libro “Aprender, recordar y olvidar”.
 

Qué es la memoria

Llamamos memoria a las transformaciones que se producen en el cerebro para “archivar” lo que aprendemos. Así que aprendizaje y memoria son dos conceptos muy unidos, tanto que el autor del libro los define como “dos caras de la misma moneda”. Además, la memoria es capaz de almacenar datos tan dispares como el color de una flor, la cara, el apellido de una persona o un complejo problema de física o matemáticas.

Pero todos sabemos que la memoria no tiene una capacidad ilimitada. Aunque es un instrumento prodigioso en ocasiones, otras veces es una herramienta frágil, que tiene que ser “contrastada” con la realidad, especialmente cuando empezamos a notar olvidos y fallos de memoria.

Según los expertos, hay diferentes tipos de memoria, que nos sirven para retener en la mente millones de datos de la vida diaria. Lo fundamental es que la memoria nos permite recordar datos del pasado que se relacionan con nuestro presente y nos proyectan al futuro.
Qué es la memoria
 

Cómo se conectan entre sí las neuronas

  • Dentro de nuestro cerebro hay 80.000 millones de neuronas, capaces de interconectarse entre sí (sinapsis) mediante descargas eléctricas. Estas descargas viajan de una neurona a otra, “arrojadas” por las llamadas espinas dendríticas, que son las terminaciones nerviosas neuronales.
  • Y lo más curioso del asunto es que este proceso fue anticipado por el Nobel español Santiago Ramón y Cajal, y anunciado en 1884 en su conferencia ante la Royal Society de Londres. Allí defendió que el aprendizaje humano podría deberse a la aparición de nuevos “brotes” en los extremos nerviosos de las prolongaciones neuronales.
  • Hoy sabemos que existen las famosas espinas dendríticas y que su forma y tamaño determinan los tipos de aprendizaje del ser humano. Una constante “ebullición morfológica y funcional”, en palabras de Ignacio Morgado, que confirman la posibilidad de aprender en todas las edades de la vida. Se trata de una buena noticia para las personas mayores, a las que se daba por amortizadas para el aprendizaje.
 
Ahora conocemos que las sinapsis neuronales, la interconexión de neuronas, se siguen produciendo en la madurez, aunque baje en número de estas células nerviosas cerebrales. Y sabemos que unas neuronas pasan a hacer el trabajo de otras que nos existen, al crearse nuevas marañas neuronales. Es el concepto de plasticidad cerebral, que hasta hace poco se creía que sólo era aplicable a niños y adolescentes.
 
“Si hay una facultad de nuestra naturaleza que puede considerarse maravillosa, esa es la memoria”, Jane Austen
Carmen Arnanz