El ejercicio físico moderado protege la memoria

Caminar a paso rápido, bicicleta o practicar baile o jardinería

 
 

Las personas que no hacen ejercicio físico tienen más riesgo de sufrir demencia en la vejez, según un estudio publicado en la revista digital de ‘Journals of Gerontology: Medical Sciences’.

Según los investigadores, los mayores que hacen poco ejercicio tienen un riesgo un 50 por ciento mayor de sufrir demencia que los que mantienen hábitos de ejercicio físico, aunque sea moderado. 

El ejercicio físico moderado protege la memoria

 

¿Y qué se entiende por actividad física moderada? Puede ser caminar a paso rápido, andar en bicicleta a unos16 kilómetros por hora, practicar bailes de salón o jardinería, según fuentes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Un consejo para empezar a hacer ejercicio: 5.000 pasos al día durante un mes, y aumentar hasta 10.000 pasos progresivamente.

Es decir, no es imprescindible una actividad física intensa para reducir el riesgo de demencia, incluso el ejercicio moderado puede ser un buen protector de la memoria. Los participantes del estudio mayores de 74 años de edad son los que consiguieron la mayor protección contra el inicio de la demencia al realizar algún tipo de ejercicio físico.

El mensaje que quieren transmitir los expertos es que nunca se es demasiado mayor para hacer ejercicio; además, el beneficio es mayor en estas edades porque el riesgo de demencia es también mayor.

 

A más ejercicio, volumen cerebral mayor

 

¿Qué relación tiene la actividad física con nuestra capacidad cerebral? A medida que se envejece, el cerebro tiende a tener menos volumen. No obstante, los que hacen ejercicio de forma regular tienden a tener un cerebro mayor que las sedentarias. Según las pruebas realizadas con escáneres en los cerebros de los participantes, los que hacen ejercicio se muestran en un mejor estado físico.

Unos 3.700 mayores participaron en este estudio: se investigó la frecuencia con la que los participantes hacían ejercicio, y se les realizó un seguimiento durante una década. En el curso de esta investigación, 236 personas desarrollaron demencia.

El ejercicio físico moderado protege la memoria

Para ver cómo la actividad física podría haber afectado al riesgo de demencia, los investigadores dividieron la población del estudio en cinco grupos, que variaban desde el sedentarismo hasta muy activos.

La quinta parte que contenía a las personas más sedentarias tenía un 50 por ciento más de probabilidades de desarrollar demencia que las otras cuatro quintas partes, hallaron los investigadores. En resumen: incluso algo de ejercicio ayudó a los mayores a evitar el comienzo del deterioro cognitivo.

 

Más conexiones neuronales

El equipo de investigación también comparó la actividad física con los escáneres cerebrales realizados a aproximadamente 2.000 participantes del estudio, y halló una conexión directa entre el ejercicio y el tamaño del cerebro a medida que las personas envejecían. El resultado: las que hacían ejercicio tenían un volumen cerebral mayor.

Además, el ejercicio físico podría terminar llevando a un aumento de la densidad de las conexiones entre las neuronas que quizá de otro modo quedarían obstruidas debido al encogimiento del cerebro asociado con el envejecimiento. Por todo ello, los expertos animan a los mayores a realizar ejercicio físico con una intensidad moderada como un modo de preservar la salud de su cerebro. 

 


Carmen Arnanz