Diferenciar pérdida de memoria y deterioro cognitivo leve

La desorientación en el tiempo y el espacio debe preocuparnos

Es complicado diferenciar entre la pérdida de memoria asociada a la edad y el deterioro cognitivo leve. En ambos casos, el paciente puede seguir siendo independiente y realizar las actividades cotidianas, a pesar de los problemas que pueda provocar el olvido.
 
Diferenciar pérdida de memoria y deterioro cognitivo
En el caso del deterioro cognitivo leve, suele aparecer entre los 60 y los 80 años de edad, y las estadísticas indican que afecta a cerca del 15 por ciento de los mayores de 70 años. Este trastorno se caracteriza por una falta de memoria más significativa y porque suele acarrear también una disminución progresiva de algunas funciones cognitivas.

Las diferencias entre el deterioro cognitivo leve y las demencias son más evidentes. La característica fundamental de las personas que sufre demencia es que se convierten en dependientes y necesitan ayuda para desempeñar las labores rutinarias. Estas patologías evolucionan con falta de memoria y con una pérdida de otras funciones cognitivas, como el habla, el control de las emociones, el sentido de la orientación, etc.

Los expertos clasifican estos trastornos en distintas fases, pero también informan de que las etapas se van desarrollando de forma paulatina y casi siempre es difícil marcar los límites entre unas y otras: pérdida de memoria, deterioro cognitivo leve, alzhéimer, demencia, etc. Los expertos consideran muy complejo diferenciar entre envejecimiento cognitivo normal y envejecimiento patológico, puesto que se produce un proceso en el que se sitúan varias patologías.
 

Los recuerdos más recientes

La pérdida de memoria, que normalmente está asociada a la edad, se caracteriza porque afecta a los hechos y recuerdos más recientes, mientras que la memoria de épocas pasadas puede seguir intacta. Los primeros síntomas de pérdida de memoria afectan a los nombres de personas o de cosas puntuales (un vecino, el nombre de un pueblo, la hora de una cita, etc.).

El olvido también concierne a las actividades más cotidianas y recientes, como cerrar un grifo, hacer la cama o comprar el pan, es decir, acciones rutinarias que se hacen casi de manera inconsciente. En muchas ocasiones la persona afectada repite un comentario varias veces, porque se olvida de lo que acaba de decir.

Desorientación espaciotemporal, preocupante

En cuanto a síntomas del deterioro cognitivo leve, podemos hablar de la desorientación en el tiempo y en el espacio (no saber dónde están o qué día es), la dificultad de aprender nuevos conocimientos, problemas en el lenguaje y en la forma de comunicarse con las personas cercanas, cierto desinterés por las actividades cotidianas, aislamiento, etc.

Cuando se presentan los primeros síntomas de la pérdida de memoria, pueden confundirse con despistes puntuales, sobre todo porque suelen aparecer en personas sanas que no tienen diagnosticada ningún tipo de enfermedad física ni mental. En estas primeras fases, los especialistas aseguran que se puede conseguir frenar o disminuir el avance de la enfermedad con un buen entrenamiento y con ejercicios que trabajen la memoria y la atención.

 

Desorientación espaciotemporal
 

Investigación sobre el cerebro

Todavía queda mucho camino por recorrer en la investigación del cerebro. Los científicos saben que llevar una vida sana y activa favorece el retraso de la enfermedad, pero también encuentran cada día casos de personas jóvenes y activas a nivel físico e intelectual que desarrollan algún tipo de deterioro cognitivo.

Los factores ambientales, como la contaminación, podrían estar relacionados con el deterioro de la función cognitiva, pero todavía no hay una investigación que lo confirme. Los factores genéticos sí podrían estar más directamente relacionados, ya que existe un 10 por ciento de pacientes que tienen síntomas de enfermedades mentales antes de los 60 años. En estos casos se apunta principalmente a los factores genéticos, aunque también puede haber otros que todavía no están identificados.

Diversas investigaciones apuntan a que las pérdidas de memoria pueden tener su origen en causas tan variadas como el estrés, la depresión, alteraciones del sueño, problemas cardiovasculares, etc. Además, algunos psicofármacos como las benzodiacepinas pueden provocar alteraciones en la memoria.

 
Eva Fariña