Deterioro cognitivo: Quién cuida al cuidador

Los cuidadores deben seguir ciertas pautas de autocuidado

Deterioro cognitivo: Quién cuida al cuidador

La familia sigue siendo el pilar principal sobre el que descansa la responsabilidad de los cuidados del paciente con deterioro cognitivo, con el apoyo puntual de las instituciones sanitarias públicas o privadas.

Estos cuidadores no profesionales también necesitan ayuda, tanto física como anímica. Ellos mismos deben conocer sus funciones, sus limitaciones y ciertas medidas básicas de autocuidado para no caer en el desánimo, incluso en depresión.

 
El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad afirma que en 2015 casi 800.000 personas fueron beneficiarias de la prestación derivada de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, conocida como Ley de Dependencia. El 72% de estos beneficiarios tiene más de 65 años, y un 55 por ciento supera los 80 años. En total, se calcula que en España hay más de 600.000 personas dependientes que viven solas, muchas de ellas aquejadas de algún grado de deterioro cognitivo.
 

Cuidadores: más mujeres que hombres

Según datos del Libro Blanco de Atención a las personas en situación de Dependencia en España, el 83% de los cuidadores principales son mujeres, y el 61,5% de ellas no recibe ayuda de nadie. El 14% de los dependientes que necesitan ayuda permanente son atendidos por una persona retribuida. El perfil medio de la persona cuidadora corresponde a una mujer de entre 45 y 75 años, que también se responsabiliza de las tareas domésticas. Suele ser familiar directo de la persona a la que cuida, ya sea esposa, madre o hija, y convive con el paciente.

El 60% de los cuidadores principales de personas mayores son mujeres; este porcentaje asciende al 75% cuando se trata de pacientes con algún tipo de discapacidad, y supera el 90% en el caso de familiares o amigos que necesitan atención en los hogares. Las estadísticas indican también que las mujeres dedican más tiempo que los hombres al paciente que está a su cuidado, y asumen tareas más demandantes y comprometidas como el apoyo anímico. Además, el 60 por ciento de los cuidadores principales tiene un nivel de enseñanza bajo, sin estudios o primarios, según datos del año 2004. El 75 por ciento del total tampoco tiene actividad laboral retribuida (amas de casa, jubilados, desempleados)
 

Mala salud de las cuidadoras

Según diversos estudios realizados para valorar la salud percibida, las mujeres cuidadoras de entre 50 y 64 años, de las clases sociales menos privilegiadas y desempleadas son las que valoran de forma más negativa su salud, pero es reseñable que la percepción es especialmente negativa en las mujeres que cuidan a personas con trastornos mentales.

Los datos demográficos han variado en los últimos años, y las tendencias para los próximos indican que cada vez habrá más gente dependiente, especialmente mayores, por el envejecimiento de la población. Aparte del deterioro cognitivo y funcional, los ancianos también suelen ser pacientes con múltiples dolencias y cronicidad. En el caso de los trastornos de la salud mental, las ayudas llegan cuando la enfermedad ya está en fases avanzadas, pero en los inicios son los familiares quienes cuidan y se hacen cargo de los pacientes. La disponibilidad de cuidadores en los servicios sociosanitarios es limitada.

 

Imprescindible, buscar ayuda

Los cuidadores sufren consecuencias en su salud y en su calidad de vida, especialmente cuando el nivel de implicación es alto. También se puede ver perjudicada su trayectoria profesional, al no poder dedicar todo el tiempo necesario al trabajo, e incluso se pueden perder oportunidades laborales. Además, las relaciones sociales se ven afectadas por la falta de disponibilidad de tiempo para uno mismo y por el agotamiento que supone la sobrecarga de trabajo en casa.

Las mujeres que asumen el rol de cuidadoras suelen tener menos calidad de vida, posibilidades laborales, desarrollo profesional y una peor economía y relaciones sociales, además de problemas de salud. El apoyo a la familia en estos casos es desigual en función del grado de dependencia del afectado, y según la comunidad autónoma en la que se encuentre. La puesta en marcha de políticas de apoyo a los cuidadores sigue siendo la gran asignatura pendiente de la Ley de Dependencia.

Cuidadores pacientes deterioro cognitivo
 

Radiografía del cuidador en España

  • El 83% del total de cuidadores principales son mujeres, y el 61,5% de ellas no recibe ayuda de nadie
  • Los principales riesgos del cuidador son el cansancio físico, la depresión y el aislamiento social, entre otros males
  • Los más mayores suelen sufrir deterioro cognitivo, además de múltiples dolencias crónicas
  • El cuidador debe fomentar la autonomía y la autoestima del paciente con deterioro cognitivo