Deterioro cognitivo: Beneficios de la estimulación en las primeras fases

El entrenamiento neurocognitivo favorece el aprendizaje


Los mayores con deterioro cognitivo pueden aprender conocimientos, al menos en las fases iniciales de la enfermedad. Por ello, es útil que las personas mayores realicen programas de estimulación cognitiva, que aprovechan en la neuroplasticidad del cerebro humano, incluso en circunstancias adversas como la pérdida de memoria.

Existen diversos modelos de programas de estimulación cognitiva diseñados para personas con trastorno del conocimiento y pérdida progresiva de la memoria. La mayoría de ellos intervienen sobre todos los aspectos de la psique personal en el ámbito funcional, del conocimiento, afectivo y social.
Beneficios de la estimulación en las primeras fases

El Programa de Activación Cognitiva Integral en Demencias (PACID) es un proyecto desarrollado por el Centro de Referencia Estatal de Atención a personas con enfermedad de alzheimer y otras demencias, en colaboración con el Grupo de investigación de Neuropsicología Cognitiva de la Universidad de Salamanca y el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
 

Qué es el entrenamiento neurocognitivo

Propone una forma de intervención para favorecer la neuroplasticidad cerebral mediante entrenamiento neurocognitivo. La neuroplasticidad consigue el reequilibrio neuronal alterado tras las lesiones, y la adaptación a la nueva situación neurológica. Dicha capacidad no se pierde con el paso del tiempo ni tras la aparición de los trastornos neurodegenerativos.

Para conseguirlo, es necesario fomentar su adecuado funcionamiento para conservar las capacidades cognitivas y psicológicas durante el máximo tiempo posible. Diversas investigaciones han probado que una estimulación continua y apropiada puede mejorar la estructura y el funcionamiento del cerebro de las personas, incluso de edad avanzada. Por eso, en las fases leve y moderada del deterioro cognitivo, es aconsejable realizar ejercicios de psicoestimulación.
 
entrenamiento neurocognitivo
¿Cómo lograrlo?
Mediante la estimulación cognitiva, fisiológica y emocional. El tratamiento farmacológico, unido a las terapias conductuales y emocionales, contribuye a mantener un control sobre el deterioro cognitivo y la calidad de vida del paciente. Según los especialistas, el tratamiento farmacológico permite a las zonas no dañadas transmitir la información a través de los circuitos cerebrales. De manera indirecta, se consigue mantener las funciones psicológicas y cognitivas, especialmente en los casos de daño leve o moderado.


Un plan para cada paciente

Se evalúa el estado del paciente durante seis meses. En este tiempo, los participantes deben realizar de forma continuada diversas actividades y ejercicios del programa. En la segunda parte del plan se analizan los resultados obtenidos. Para conseguir una mayor efectividad del programa, es imprescindible que un profesional especializado en estimulación cognitiva realice la programación y supervise la evaluación de resultados.

El plan debe tener en cuenta las variables psicológicas del paciente, como la ansiedad, la depresión, la apatía y los cambios en el carácter, entre otros. Asimismo, el programa incluye aspectos sociales, culturales y funcionales. Toda esta información puede ser facilitada por los familiares o cuidadores.
 

El programa de intervención puede tener diferentes componentes, como actividades de relajación y activación, ejercicios físicos...

Además, las estrategias terapéuticas incluyen:

  • Actividades como leer y escribir
  • Interactuar en grupos de discusión
  • Tocar instrumentos musicales
  • Practicar juegos de mesa
  • Hacer crucigramas o puzles
  • Terapia con animales
Plan paciente deterioro cognitivo

Según diversos estudios, los estímulos que desencadenan estas actividades suponen una disminución del riesgo de demencia y frenan el avance de la enfermedad.