Controlar la hipertensión podría prevenir el deterioro cognitivo

Los tratamientos mejoran la pérdida de memoria

Las nuevas técnicas de imagen han permitido descubrir que la hipertensión provoca lesiones isquémicas. ¿Qué significa esto? Que pueden producirse problemas en la capacidad de atención, dificultad para realizar cálculo mental, complicaciones en el razonamiento verbal, y, finalmente, la pérdida de la memoria.

Por ello, es imprescindible la prevención y el abordaje de la hipertensión arterial en una pirámide poblacional que tiende al envejecimiento. Las investigaciones buscan identificar qué tratamientos antihipertensivos reducirían la evolución de la pérdida de memoria. Múltiples factores podrían estar relacionados con la aparición y el desarrollo del deterioro cognitivo, y uno de ellos es la presión arterial. Diversas investigaciones han demostrado que existe una relación directa entre la esfera cognitiva y la presión arterial elevada.
 

Enemigos de la memoria

La hipertensión es uno de los factores de riesgo cardiovascular más prevalentes, así como la primera causa de morbimortalidad en el mundo, y, además, podría aumentar un 40 por ciento las posibilidades de desarrollar deterioro cognitivo leve.

También otros factores de riesgo como el colesterol, la diabetes y la obesidad podrían dañar las estructuras vasculares y acelerar la progresión del deterioro cognitivo en quienes tienen predisposición a desarrollarlo. Todos ellos son enemigos de la memoria.

Según estudios recientes, reducir la presión arterial en los pacientes con hipertensión, especialmente en la edad adulta, podría retrasar el deterioro cognitivo la demencia, así como la aparición de enfermedades como el alzhéimer. Realmente no se han hecho estudios específicos para conocer la relación entre el deterioro de la función cognitiva y el aumento de los niveles de presión arterial; sin embargo, diversas investigaciones apuntan a que dicho vínculo sí existe.


hipertensión podría prevenir el deterioro cognitivo
 

Más del 25% de los adultos, hipertensos

Unos 11 millones de personas padecen hipertensión arterial en España, es decir, entre el 25 y el 30 por ciento de la población adulta. Este factor de riesgo cardiovascular se agrava con la edad, y se calcula que a partir de los 60 años afecta al 65-70 por ciento de la población. Los médicos alertan no solo de la alta incidencia de la hipertensión arterial, sino también del bajo diagnóstico precoz y la falta de adherencia al tratamiento. Así, cerca de un tercio de las personas que la padecen no están diagnosticadas o no están siguiendo el tratamiento de forma adecuada.

Diversas investigaciones que analizan la evolución de los hipertensos a lo largo de los años han identificado que la incidencia de la demencia es menor en los pacientes que tienen controlada su presión arterial o bien que reciben un tratamiento antihipertensivo eficaz.

El Dr. Antonio Coca, director de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular del Hospital Clínic de Barcelona, ha explicado que “controlar la presión arterial en pacientes de mediana edad con medicamentos adecuados podría evitar o retardar la demencia en la edad anciana, lo que supondría múltiples beneficios”. Este especialista también ha destacado “el impacto espectacular” que esta mejora podría tener en el ámbito económico y sociosanitario.

 

Problema: las microlesiones cerebrales

En los últimos años se han publicados diversos trabajos cuyo objetivo ha sido investigar la base anatomopatológica que explique la relación entre la presión arterial y la esfera cognitiva. Precisamente el avance que se ha producido en el último quinquenio con la técnica de la resonancia magnética cerebral, una de las principales técnicas de imagen, ha permitido conocer que la hipertensión provoca lesiones isquémicas en las arteriolas de menor calibre que penetran en el interior del cerebro.


Problema: las microlesiones cerebrales


Dichas microlesiones cerebrales se llaman también lesiones de la sustancia blanca o microhemorragias. En principio, se presentan sin ningún tipo de síntoma, por lo que son indetectables por métodos diagnósticos antiguos. En la actualidad, y desde hace apenas cinco años, las nuevas resonancias magnéticas cerebrales han permitido detectarlas.

Gracias a las nuevas tecnologías, también se ha demostrado cierta relación directa de estas microlesiones con los procesos cognitivos. De hecho, se sabe que cuando el paciente presenta más lesiones isquémicas, también son peores los resultados obtenidos en las diferentes pruebas relacionadas con el funcionamiento del cerebro. Las posibles consecuencias son, entre otras, problemas en la capacidad de atención, dificultad para realizar cálculo mental, complicaciones en el razonamiento verbal, y, finalmente, la pérdida de la memoria.

 

Eva Fariña