¿Cómo mantener el cerebro ágil?

Diez actividades para frenar el deterioro cognitivo

Mantener el cerebro en forma y evitar el deterioro cognitivo es una de las preocupaciones fundamentales de las personas mayores. A medida que cumplimos años, nuestro cerebro también acusa el paso del tiempo. Existen numerosos estudios que han investigado cómo conservar la agilidad cerebral y la salud mental. Recogemos a continuación algunas recomendaciones:

 

Lectura regular


Mantener el cerebro ágil: lectura regular


La lectura mejora el funcionamiento del cerebro porque estimula el desarrollo neuronal al tiempo que absorbemos información, explican los especialistas. Leer estimula las zonas cerebrales relacionadas con la resolución de conflictos o con la interpretación de lo que nos dicen. Además, sirve para ejercitar la memoria basada en el aprendizaje previo, lo que supone más y mejores conexiones neuronales. También favorece la imaginación. Da igual lo que leas, periódicos, revistas, novelas, comics o blogs, lo que más te apetezca.

 

Toca un instrumento musical

Los beneficios de la música son bien conocidos desde hace muchos años. Numerosas investigaciones han comprobado que tocar uno o varios instrumentos musicales es bueno para las funciones cognitivas, incrementa la sustancia gris cerebral (asociada a cómo procesamos la información) y mejora las conexiones neuronales entre los dos hemisferios cerebrales, lo que les permite trabajar mejor juntos. Funciona igual en niños que a cualquier edad. No lo dudes, elige tu instrumento y aprende a tocarlo.

 

Ejercicio físico habitual

El ejercicio practicado de forma moderada y de manera habitual mantiene en forma nuestro cuerpo y también nuestro cerebro. Hacer ejercicio ayuda en la producción de una proteína presente en la sangre, la BDNF, relacionada con la memoria y el enfoque. Existen estudios científicos que prueban que las personas que realizan alguna actividad física responden mejor a los test de memoria que las que son sedentarias. Siéntete mejor física y psíquicamente practicando ejercicio.

Aprende idiomas


No sólo aporta beneficios comunicativos, también está demostrado que agiliza nuestro cerebro. Las personas bilingües tienen más materia gris que las que sólo entienden una lengua. Además, tienen más habilidad para realizar más de una tarea, porque tienen más desarrolladas las zonas cerebrales implicadas con el razonamiento, la memoria y la planificación. Aprender otro idioma es bueno para los niños porque mejora el funcionamiento del cerebro, pero también para los adultos, en los que tiene el mismo efecto positivo. La edad no importa.

Mantener el cerebro ágil: aprende idiomas
 

Aprendizaje acumulativo

Los científicos aseguran que aumentar y progresar en nuestros conocimientos ayuda a agudizar la memoria, mejora la habilidad para resolver problemas y el lenguaje. Con el aprendizaje acumulativo sumamos nuevos datos e información a conocimientos que ya tenemos. Un buen ejemplo son las matemáticas, que funcionan como si fueran capas: a cada conocimiento que adquirimos, como las sumas o las restas, vamos añadiendo otros, como el álgebra o las ecuaciones. Es lo que hacen los estudiantes en los colegios y es algo que, según los neurólogos, deberíamos seguir practicando toda la vida.

 

Puzzles y juegos de estrategia

El cerebro humano funciona como un ordenador, cuanta más información recopila, más funciones puede desarrollar. También es similar a un músculo, porque cuanto más lo ejercitemos, más fuerte se hace. En términos neuronales, esto se traduce en la plasticidad. Esta facultad se logra al recopilar información, pensar o recordar y permite a las neuronas regenerarse y formar nuevas conexiones, por lo que el cerebro se recupera y se reestructura. Los especialistas aseguran que una forma útil de practicar todo esto es mediante los rompecabezas, con ejercicios de pensamiento deductivo o con juegos de estrategia, como el ajedrez. No, los puzles no sólo son para niños.

 

Yoga y meditación



Levantarse por las mañanas un poco antes para meditar mejora la productividad, pero según los neurólogos también ayuda a controlar el pensamiento, lo que influye positivamente en la concentración, la memoria y el aprendizaje.

Parece ser que los estudiantes que meditan hacen mejor los exámenes, pero también los adultos que dedican unos minutos diarios a meditar tienen una materia gris cerebral más desarrollada.

 

Cuida un perro

El Harvard Women’s Health Watch (una división de salud femenina de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard) recomienda a las personas mayores actividades que impliquen a la vez emociones y sentidos. Considera que la forma de mantener el cerebro ágil no debe centrarse solamente en la estimulación cognitiva. Por ello aconseja tener una mascota. Un perro no sólo hace compañía sino que también mejora nuestra salud. Un estudio en mujeres octogenarias muestra que las que pasaron 90 minutos a la semana acariciando, limpiando, caminando o jugando con un perro registraron resultados significativamente más altos en pruebas mentales. No hace falta que el perro sea propio, lo importante es la interacción con el animal que puede hacerse, por ejemplo, como voluntario en una protectora de animales.

 

Pinta y colorea

Es otra de las recomendaciones de Harvard. Esta actividad artística es a la vez estimulante y relajante. Según algunos estudios, la creación activa de arte mejora el razonamiento espacial. Investigaciones con jubilados muestran que aquellos que practican dibujo, pintura o escultura mejoran sus capacidades para detectar relaciones espaciales y registran más actividad en la región del cerebro responsable de la percepción espacial.

 

Juega con niños

Los investigadores de Harvard también aconsejan pasar tiempo con los nietos. Los abuelos que están un día a la semana con un nieto obtienen puntuaciones cognitivas más altas. Pero, atención: pasarse puede ser perjudicial. Los investigadores señalan que el cuidado excesivo, cinco días a la semana o más, se asocia a un menor rendimiento cognitivo. ¿Cuál es el motivo? El estrés de los abuelos al convertirse en cuidadores principales de los niños.