Cómo funciona la memoria

Cuando los recuerdos empiezan a fallar

Cada día utilizamos y almacenamos millones de recuerdos en nuestro cerebro. Es un proceso fundamental en nuestra vida que pasa desapercibido, hasta que empieza a fallar. Comprender cómo se generan estos recuerdos y qué es la memoria puede ayudarnos a mantener este proceso en plena forma durante más tiempo. La doctora Sagrario Manzano Palomo, de la sección de Neurología del Hospital Infanta Cristina de Parla, nos guía en este apasionante buceo por el cerebro humano.
 

Qué son los recuerdos

Los recuerdos son imágenes, conceptos o sensaciones almacenados en nuestra memoria. Se almacenan de forma temporal en el hipocampo y después se envían a la corteza prefrontal del cerebro.

Y la memoria es la capacidad para almacenar, codificar y recuperar la información guardada. Estas acciones se realizan gracias a las miles de conexiones sinápticas que se producen entre nuestras neuronas.

Existen distintos tipos de memoria, la sensorial, a corto plazo, a largo plazo, implícita y explícita. La memoria nos ayuda a adaptarnos al entorno y establece nuestra identidad. Como decía Shakespeare, “la memoria es el centinela del cerebro”.

Cómo funciona la memoria
 

Cómo y dónde se generan los recuerdos


Cuando se aprende, o se almacena algo, se produce un cambio físico en el cerebro. En ese momento cambia la distribución de las conexiones entre las neuronas. Por eso, para tener una buena memoria, es importante que estos conductores estén en buen estado, como señala la doctora Manzano: “Deben estar también indemnes las conexiones entre las neuronas (denominadas sinapsis) para que el recuerdo pueda ser almacenado en su lugar correspondiente, según su contenido semántico y a qué otro proceso se liga”.

Por ejemplo, si tiene que ver con un procedimiento (recordar cómo abrocharse un botón) finalmente se almacenara cerca de la encrucijada temporo-parieto-occipital donde están los denominados praxicones (actos motores aprendidos). Si tiene un contenido emocional se almacenara en la zona frontal o anterior del cerebro, etc.

La neuróloga Sagrario Manzano explica que para generar recuerdos necesitamos en primer lugar que “la puerta de entrada de los mismos” esté bien. Esa puerta se denomina hipocampo. El hipocampo es el encargado de llevar la información que se encuentra en la memoria de corto plazo a la corteza cerebral, donde finalmente se almacenan los recuerdos. El hipocampo, es una de las principales estructuras del cerebro y es la zona que se ve alterada en enfermedades neurodegenerativas como la Enfermedad de Alzheimer

Cómo y dónde se generan los recuerdos


Cuándo surgen los olvidos

Cuando dejamos de recordar algo que ya sabíamos no se trata de que esa información haya desaparecido del cerebro, simplemente no tenemos acceso a ella. No todos los olvidos son malos o indican una enfermedad, a veces tienen que ver con problemas perceptivos y de atención, que provocan un deficiente procesamiento de la información.

Existen cuatro tipos de olvidos según su causa:

Traumático

Los olvidos pueden ser producto de un golpe que produce un trauma en el cerebro que impida generar o acceder a los recuerdos.

Psicológico

Son el producto de falta de concentración por situaciones emocionales como la depresión, el síndrome ansioso-depresivo, o el insomnio.

Fisiológico

Son el producto de una enfermedad cerebral, bien neurodegenerativa, como la enfermedad de Alzheimer, bien adquirida (traumatismo craneoencefálico, ictus, tumores), que dañen las conexiones neuronales.

Consumo de algunas substancias

La ingesta de ciertas drogas también puede provocar lagunas en la memoria.

Para evitar la pérdida de memoria, la doctora Sagrario Manzano Palomo, de la sección de Neurología del Hospital Infanta Cristina de Parla nos recomienda algunas estrategias de prevención: “Hábitos de vida saludables, ejercicio aeróbico habitual, control de factores de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, diabetes mellitus, hipercolesterolemia, obesidad), dieta mediterránea rica en omega 3, estimulación cognitiva, generación de reserva motivacional a través de la interacción social, evitando el aislamiento muy frecuente en la tercera edad”.

Según esta especialista, el estrés en exceso perjudica “porque resta poder atencional y capacidad de concentración, imprescindible tanto en el proceso de aprendizaje, como a nivel biológico, pues se producen sustancias que pueden ser nocivas para las neuronas”.

Carmen Arnanz